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Arco iris

I. Aivazovsky. “Arco iris”. 1848

El mar en diferentes momentos y estados fue el principal motivo de las obras de Iván Aivazovsky, pintor al que se encuadrá en la generación de los románticos tardíos.

En el cuadro la tripulación abandona en botes un navio que apenas se mantiene a flote y se dirigen a un difuso acantilado. El autor nos situa en el centro de la tormenta. Los contornos se pierden. Un rayo de luz que se ha colado entre las nubes llena el cuadro de finos matices de color azul, verde, rosa, lila y amarillo.

Cuando termino el cuadro Aivazovsky no encargó un marco dorado como hacía habitualmente, sino negro intenso, para reforzar más el colorido de la obra.

Esta obra forma parte de la colección de la Galería Tetriakov de Moscú.

Retrato de Pushkin

O. Kiprenski. “Retrato de A. Pushkin”. 1827

Orest Kiprenski acabó la Academia de Bellas Artes en San Petersburgo en 1803 especializándose en pintura histórica, continuó sus estudios especializándose en retrato y fue en este género donde el pintor alcanzó su cumbre creativa.

Kiprenski se sentía un hombre del siglo XIX y aportó a sus retratos la pasión y la emotividad, el deseo de librarse de lo cotidiano y la rutina y de reflejar el alma en el mundo que caracterizó al romanticismo.

En 1827 pintó este retrato de Alexánder Pushkin que parece estar en un estado de profundo ensimismamiento. La mirada quizás refleje la tristeza de un periodo dificil en la vida de Pushkin: el regreso del exilio y el dolor por los amigos ejecutados despues de la sublevación de diciembre de 1825 en San Petersburgo.

El poeta tuvo en alta estima este retrato y envió a Kiprenski unos versos de agradecimiento: "me miro en este retrato como en un espejo, mas es un espejo que me adula..."

Esta obra forma parte de la colección de la Galería Tetriakov de Moscú.

Retrato de Evgraf Davidov

O. Kiprenski. “Retrato de Evgraf Davidov”. 1809

En este obra Orest Kiprenski nos presenta todo un ejemplo de un hombre de su época. El coronel Evgraf Davidov está representado en una pose desenvuelta y un cielo nocturno tormentoso se deja ver a sus espaldas. Este oficial del regimiento de los húsares combatió en las Guerras Napoleónicas llegando a participar en la famosa "Batalla de las Naciones" en Leipzig en 1813, dónde fue gravemente herido. Por su valentía fue condecorado y recibió una espada de oro.

Esta obra forma parte de la colección del Museo Ruso de San Petersburgo.

El asedio de Pskov

K. Briulov. “El asedio de Pskov”. 1839-43

Karl Briulov tendió durante toda su carrera a pintar grandes lienzos monumentales. Después del éxito abrumador, que le trajo “Los últimos días de Pompeya” recibió el encargo de pintar este cuadro, “El asedio de Pskov”. El episodio histórico retratado en el cuadro se enmarca dentro de la Guerra de Livonia que tuvo lugar en la época del zar Iván El Terrible.

El trabajo sobre el lienzo duró varios años. El autor optó por dejar el fragor de la batalla fuera de la composición y centrarse en el clero arengando a los campesinos. El centro de la composición lo ocupa un monje a caballo levantando una cruz. Es sabido que I. Repin de la maestria de Briulov en la realización del complicado escorzo de la figura. Sin embargo la obra sufrió comentarios negativos, los críticos decían que parecía más una procesión que un asedio y el pintor, amargado por estas críticas, fue perdiendo interés por el cuadro hasta dejarlo inacabado. Se dice que al final llamaba al cuadro algo así como "el enfado de Pskov".

Esta obra forma parte de la colección de la Galería Tetriakov de Moscú.

Retrato de Arseni V. Tropinin

V. Tropinin. “Retrato de Arseni V. Tropinin”. 1818

Este retrato representa al hijo del pintor, Arseni, y es considerado uno de los mejores retratos infantiles de la pintura rusa.

El retrato fue pintado Por Vasily Tropinin en Ucrania en una época en la que el pintor todavía era siervo de los condes Morkov. Posteriormente, a los 47 años fue liberado de dicha seridumbre, sin embargo él recordó este periodo como uno de los más fructíferos de su carrera: "No paraba de pintar del natural, pintaba mucho y parece que estas obras mías son las mejores de todas las que he pintado hasta ahora". El colorido cálido, entre dorado y marrón, es típico de la mayoría de las obras de Tropínin de este periodo.

Esta obra forma parte de la colección de la Galería Tetriakov de Moscú.

La Novena Ola

I. Aivazovsky. “La novena ola”. 1850

“La novena ola” es uno de las primeras obras del marinista Iván Aivazovski. El motivo representado es uno d elos favoritos de los románticos: el naufragio y la lucha del hombre con los elementos.

Según la tradición marinera, la novena ola es la más astuta y peligrosa de la tormenta, si los marineros logran sobrevivir a ella, el peligro habrá sido superado. El resplandor del sol naciente parece invitar a la esperanza.

Se sabe que la mayoría de los paisajes los realizaba usando su imaginación y su potente memoria visual. Según él pensaba, era inconcebible captar el movimiento de los elementos (el relampago, el viento, el oleaje...) con el pincel. El confiaba antes en la fortaleza de su imaginación antes que en su sensaciones.

Esta obra forma parte de la colección del Museo Ruso de San Petersburgo.